Respecto a la Persona de Cristo parte 1

Por: Luis Berkhof
Teologia Sistematica.

DECLARACIÓN DEL CONCEPTO QUE LA IGLESIA TIENE RESPECTO A LA PERSONA DE CRISTO

DEFINICIÓN DE LOS TÉRMINOS "NATURALEZA" Y "PERSONA"

Intentando llegar al adecuado entendimiento de la doctrina, es necesario conocer el significado exacto de los términos "naturaleza" y "persona", tal como se usan en esta conexión. El término "naturaleza" denota la suma total de todas las cualidades esenciales de una cosa, cualidades que la hacen ser lo que es. Una naturaleza es una sustancia poseída en común, con todas las cualidades esenciales de tal sustancia. El término "persona" denota una sustancia completa capacitada con la razón, y, consecuentemente, un sujeto responsable de sus propias acciones. La personalidad no es una parte esencial e integral de una naturaleza, pero es como si dijéramos, la meta hacia la cual se dirige. Una persona es una naturaleza con algo adicional, es decir la individualidad con subsistencia independiente. Pues bien, el Logos tomó una naturaleza humana que no estaba personalizada, que no existía por sí misma.


PROPOSICIONES EN LAS QUE SE DECLARA EL CONCEPTO DE LA IGLESIA

1. Hay en el Mediador una sola persona, el Logos inmutable. El Logos proporciona la base de la personalidad de Cristo. No obstante, no sería correcto decir que la persona del Mediador es divina y nada más. La encarnación lo constituyó en una persona compleja, formada de dos naturalezas, El es el Dios-hombre.

2. La naturaleza humana de Cristo como tal no constituye una persona humana. El Logos no adoptó una persona humana, porque si no, tuviéramos dos personas en el Mediador, pero sencillamente tomó una naturaleza humana. Brunner declara que este es el misterio de la persona de Jesucristo que en el punto en donde nosotros tenemos una persona pecaminosa, El tiene o más bien es, la persona divina del Logos.

3. Al mismo tiempo, no es correcto hablar de la naturaleza humana de Cristo como impersonal. Esto es cierto sólo en el sentido de que esta naturaleza no tiene subsistencia independiente por sí misma. No obstante, hablando estrictamente, la naturaleza humana de Cristo no fue impersonal, ni siquiera por un momento. El Logos tomó esa naturaleza haciéndola subsistencia personal consigo mismo. La naturaleza humana tiene subsistencia personal en la persona del Logos. Está en la persona más bien que sin la persona.

4. Por esa precisa razón no estamos autorizados para hablar de la naturaleza humana de Cristo como imperfecta o incompleta. Su naturaleza humana no carece de ninguna de las cualidades esenciales que pertenecen a esa naturaleza y tiene también individualidad, es decir, subsistencia personal en la persona del Hijo de Dios.

5. Esta subsistencia personal no debe confundirse con la conciencia y el libre albedrío. El hecho de que la naturaleza humana de Cristo, en y por sí misma no tenga subsistencia personal, no significa que no tenga conciencia y voluntad. La iglesia ha tomado la posición de que esto corresponde a la naturaleza más bien que a la persona.

6. La persona divina, que poseía naturaleza divina desde la eternidad, tomó una naturaleza humana, y ahora tiene las dos. Esto debe ser sostenido en contra de aquellos que, si bien admiten que la persona divina tomó una naturaleza humana, ponen en peligro la integridad de las dos naturalezas al concebirlas como que fueron fundidas o mezcladas para hacer un tertium quid, una clase de naturaleza divina-humana.

PRUEBAS BÍBLICAS DE LA UNIPERSONALIDAD DE CRISTO

La doctrina de las dos naturalezas en una persona trasciende los límites de la razón humana. Es la expresión de una realidad supersensible, y de un misterio incomparable que no tiene alguna analogía en la vida del hombre tal como la conocemos, y que no encuentra apoyo en la razón humana, y por tanto, puede aceptarse únicamente por la fe en la autoridad de la Palabra de Dios. Por esa razón es doblemente necesario poner cuidadosa atención a lo que la Biblia enseña sobre este punto.

EN LA BIBLIA NO HAY EVIDENCIA DE UNA DOBLE PERSONALIDAD

En primer lugar hay una consideración negativa de mucha importancia. Si hubiera habido una personalidad doble en Jesús esperaríamos naturalmente encontrar algunas huellas de ella en la Escritura; pero no hay ni un solo rasgo de ello. No hay distinción de un "yo" y un "tú" en la vida íntima del Mediador, tal como lo encontramos en lo que se relaciona con el ser trino de Dios, en donde una persona se dirige a la otra, Sal 2: 7; 40: 7, 8; Juan 17: 1, 4, 5, 21-24. Además, Jesús nunca usó el plural al referirse a El mismo, según lo hace Dios en Gen 1: 26; 3: 22; 11: 7. Podría parecer como que Juan 3: 11 es un ejemplo a propósito. El plural es peculiar pero con toda probabilidad se refiere a Jesús y a los que estaban asociados con El, en oposición a Nicodemo y al grupo representado por él.

LAS DOS NATURALEZAS ESTÁN PRESENTADAS EN LA ESCRITURA COMO UNIDAS EN UNA PERSONA

Hay pasajes de la Escritura que se refieren a las dos naturalezas de Cristo pero en los cuales se ve con perfecta evidencia que se trata de una sola persona, Rom. 1: 3, 4; Gál. 4: 4, 5; Fil. 2: 6-11. En varios pasajes se declara que están unidas las dos naturalezas. La Biblia en ninguna parte enseria que la divinidad en abstracto, o algún poder divino, se unió a, o se manifestó en, una naturaleza humana ; sino siempre dice que la naturaleza divina en concreto, es decir, la persona divina del Hijo de Dios se unió a una naturaleza humana, Juan 1 : 14 ; Rom. 8 : 3 ; Gál. 4: 4; 9 : 5 ; I Tim. 3 : 16; Heb. 2 : 11-14 ; I Juan 4: 2, 3

SE HABLA DE UNA PERSONA EN TÉRMINOS QUE RESULTAN VERDADEROS CUALQUIERA QUE SEA LA NATURALEZA DE QUE SE TRATE.

Repetidamente los atributos de una naturaleza se declaran como predicados de la persona, en tanto que la persona se designa por un título derivado de la otra naturaleza. Por una parte los atributos y las acciones humanas son el predicado de la persona, en tanto que se le designa como un título divino, Hech. 20: 28; I Cor. 2: 8; Col. 1: 13, 14. Y por la otra parte, los atributos y las acciones divinas son el predicado de la persona en tanto que se le designa por un título humano, Juan 3: 13; 6: 62; Rom. 9: 5.

bY LeMS

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“Cualquier hombre que piensa que es cristiano y que ha aceptado a Cristo para la justificación sin haberlo aceptado al mismo tiempo para la santificación, se halla miserablemente engañado en la experiencia misma”

Archibal A. Hodge

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